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domingo, 22 de noviembre de 2009

HISTORIA DE LA TOMA DE DECISIONES


En algún momento de mitad del siglo pasado, el ejecutivo de una empresa telefónica, Chester Barnard" (1886-1961) Aplico sus profundos conocimientos de psicología y sociología en su gestión como presidente de la New Jersey Bell Telephone Co. Barnard, importó el término toma de decisiones desde la administración pública al mundo de los negocios. Así, comenzó a reemplazar

términos más estrechos como “asignación de recursos” o “formulación de políticas”, cambiando la forma en que los ejecutivos pensaban su rol desde la deliberación continua, del tipo Hamlet, hacia una serie de conclusiones alcanzadas y acciones tomadas.

Sin embargo, la toma de decisiones es una antigua y amplia búsqueda humana, que se remonta a una época en que las personas buscaban consejos de las estrellas. Desde entonces, nos hemos esforzado por inventar mejores herramientas con ese propósito, desde los sistemas numéricos hindú-arábigo y el álgebra hasta la aplicación de Descartes del método científico. Una creciente sofisticación en la gestión del riesgo, junto a una matizada comprensión del comportamiento humano y avances que respaldan e imitan los procesos cognitivos, han mejorado la toma de decisiones. Aun así, la historia de la toma de decisiones capturada en esta cronología y examinada en los cuatro ensayos sobre riesgo, dinámicas de grupo, tecnología e instinto no ha marchado hacia un racionalismo perfecto. Los teóricos del siglo 20 han mostrado que los costos de adquirir información han llevado a los ejecutivos a actuar con decisiones sólo suficientemente buenas. Peor aún, las personas deciden en contra de sus propios intereses económicos. Además, en ausencia de emoción es imposible tomar decisiones.


Definió la organización como: "Un sistema de actividades o fuerzas conscientemente coordinadas de dos o más personas. El sistema pues, al que damos el nombre de organización está compuesto de las actividades de los seres humanos, lo que convierte esas actividades en un sistema es que aquí se coordinan los esfuerzos de diferentes personas. Por esta razón sus aspectos significativos no son personales. Están determinados por el sistema, ya sea cuanto a la manera, en cuanto al grado, en cuanto al tiempo".

Los requerimientos mínimos para crear una organización, según él son:

1.Individuos capaces de unirse con otras personas

2. Estar dispuesto a trabajar para realizar una actividad común

Los elementos mínimos para que exista una organización son finalidad común y una estructura social, esto es propósito común, voluntad y relación (unión).

Para esbozar la teoría de Barnard diremos:

1. Las organizaciones son, por su propia naturaleza, sistemas cooperativos y no pueden dejar de serlo: organización como sistema social.

2. Las organizaciones no pueden dejar de tener una "finalidad moral", ha de legitimarse por sus fines, por los servicios que prestan; y esto es así por ser sistemas cooperativos

3. El núcleo de una organización formal son las "actividades conscientemente coordinadas o fuerzas de dos o más personas

4. Para Barnard, la organización es más racional que los individuos porque es impersonal o supraindividual

5. Los líderes inculcan el propósito moral a los miembros de la organización, pero sobretodo han de tomar las decisiones clave

6. Adoctrinamiento: "una función esencial de la dirección consiste en inculcar la creencia en la existencia real de una meta común.

TOMA DE DECISIONES

DEFINICIÓN
El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define decisión como: "Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa". Esto es, se produce una decisión cuando, ante un problema, cabe diversos cursos de acción, y hay que elegir uno o un grupo de ellos, abandonando los demás. Por ello, la decisión es el proceso natural en que las personas ejercemos y construimos -más o menos, con mejor o peor fortuna- nuestra libertad.


TIPOS DE DECISIONES


A la hora de tomar una decisión, un paso importante es determinar que tipo de decisión hemos de tomar:

  • Decisión por parámetros: Basta fijar unos mínimos a cumplir y aceptar la primera solución que cumpla esos requisitos. Por ejemplo, a la hora de seleccionar un libro de texto, podemos tener en cuenta categorías como que haya sido recomendado por el profesor y cueste menos de 30 euros. Es un sistema adecuado para problemas que tienen una importancia relativa y no requieren una discusión compleja y detallada.
  • Decisiones políticas: La decisión se orienta a unos principios o una declaración de objetivos. Especialmente en circunstancias que implican a otras personas, es necesario ser consistente y tomar en consideración los precedentes y normas, y, si no existen o han dejado de ser adecuadas, derogarlas y crear otras nuevas.
  • Decisiones que requieren un análisis: Es necesario aislar los parámetros importantes, descartar las soluciones que no resuelven el problema y seleccionar la opción que cumple todos los requisitos fundamentales y obtiene una mayor puntuación en conjunto.
  • Juicios: Determinar entre varias opciones posibles cuál es la mejor.
  • Síntesis: Cuando no hay ninguna solución previa, es necesario reunir varios factores para desarrollar una solución nueva. Requiere creatividad.

LOS DOS HEMISFERIOS DEL CEREBRO


En general se acepta que el pensamiento humano se produce de dos maneras diferentes:

una de ellas es controlada, secuencial, verbal, basada en el cálculo cuidadoso y el razonamiento lógico; otra es automática, instantánea, visual y sincrónica, basada en la intuición. La primera forma de pensar se relaciona con el hemisferio izquierdo del cerebro y la segunda con el derecho. El cerebro derecho funciona mal con el estrés, y el cerebro izquierdo se bloquea con las emociones fuertes.

Independientemente de cuál sea la fisiología del pensamiento, lo cierto es que cuando aprendemos algo nuevo lo hacemos recopilando mucha información y ensayando cuidadosamente paso a paso; más tarde, todos los pasos se integran en un solo proceso y la respuesta se produce de forma automática.

Cuando razonamos hay que saber utilizar tanto la potencia de los esquemas que ya tenemos consolidados -la intuición- como la capacidad de análisis y síntesis -el pensamiento lógico-. La intuición nos proporciona rapidez y perspectiva, y la lógica control y rigor.

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